"¡Qué idea tan loca!
podrían pensar algunos
¡Si los niños pequeños ni siquiera hablan "correctamente"!
No entienden nada…"
La verdad es que justamente cuando son bebés es el momento perfecto para comenzar. Más que leerles cuentos completos, se trata de acercarlos a los libros.
Ellos aprenden con todos los sentidos: quieren tocarlos, pasar páginas, sostenerlos, explorarlos… incluso morderlos. Tal vez aún no sigan una historia larga, pero disfrutan muchísimo escuchar tu voz, las canciones, las rimas y sobre todo las repeticiones.
Menos de media hora al día es suficiente. Lo ideal es hacerlo siempre en el mismo momento, en un ambiente tranquilo y cómodo, para que se convierta en un ritual confiable y esperado.